enero
Que los síntomas de la tos ferina no lo encuentren desprevenido.
La tos ferina es la única enfermedad de la infancia que se puede prevenir con vacunas y que ha seguido aumentando durante los últimos 20 años. Es importante sospechar la presencia de tos ferina cuando aparece alguno de los siguientes síntomas:
- El bebé o niño pequeño emite un sonido agudo cuando respira con dificultad
- La tos generalmente produce una mucosidad espesa y abundante
- Hay vómitos (en algunos casos)
- Los labios y las uñas se vuelven azules debido a la falta de oxígeno
- El paciente queda exhausto debido a la tos constante
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febrero
Esté atento a la presencia de tos ferina leve en hermanos mayores, adolescentes y adultos.
Las personas que sufren de tos ferina leve pueden transmitir la enfermedad a bebés y niños pequeños no vacunados o parcialmente vacunados que son más propensos a sufrir de enfermedades graves y complicaciones.
- El sonido tan comúnmente relacionado con la tos ferina en los niños no está siempre presente en niños mayores y en adultos.
- Mantenga a los bebés y a los niños pequeños alejados de los niños mayores y los adultos que tienen tos crónica, ya que la tos ferina generalmente se transmite cuando una persona habla, estornuda o tose.
- Lo más importante es que se asegure de vacunar a su hijo contra la tos ferina y pida a su proveedor de atención médica información sobre refuerzos para adolescentes y adultos.
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marzo
Vacune a tiempo, siga el programa
Una gran mayoría de casos de tos ferina está apareciendo en bebés y niños cada vez más pequeños.
- Muchos más padres envían a sus hijos a guarderías y jardines de infancia a una edad más temprana. Muchos de estos establecimientos no exigen las vacunas y por eso su hijo puede estar expuesto a niños infectados o no vacunados.
- La inmunidad está únicamente garantizada cuando se sigue el programa de vacunas recomendado para niños de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.
- Pegue el registro de vacunaciones de su hijo en su refrigerador como recordatorio.
- Si se pierde alguna cita de vacunación, recuerde volver a programarla lo antes posible.
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abril
Haga que cada visita al consultorio valga la pena.
La mayoría de los niños no reciben su primera dosis de DTaP hasta su segundo mes de vida. Durante ese tiempo, su hijo necesitará recibir otras vacunas. De ser posible, programe todas las vacunas recomendadas en este momento:
- Si se programa que su hijo reciba inmunizaciones para haemophilus influenzae tipo b (Hib), polio, hepatitis B, o enfermedad neumocócica: pregunte a su proveedor de atención médica si también deben recibir la vacuna DTaP.
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mayo
Realice un seguimiento de las inmunizaciones DTaP de su hijo.
La mayoría de los niños recibirán varias inmunizaciones antes de los 2 años para prevenir más de una docena de enfermedades infantiles.
- Para obtener la mejor protección posible contra la tos ferina, un niño debe recibir las 5 dosis de la vacuna DTaP, que son administradas a los 2, 4, 6 y 15 a 18 meses y entre los 4 y 6 años.
- Es importante completar la quinta dosis de la serie de vacunas contra la tos ferina, ya que esta otorga un nivel más alto de inmunidad contra la enfermedad a una edad en que los niños comienzan a ir a la escuela y pueden estar en contacto con otros niños que no hayan sido vacunados.
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junio
Contribuya a que la inmunización de su hijo contra la tos ferina sea menos dolorosa.
Los padres a menudo se sienten incómodos cuando ven que la experiencia de sus hijos con las vacunaciones es negativa. Las siguientes sugerencias pueden ayudar a padres y niños para que las próximas vacunaciones sean más agradables:
- Abrace a su hijo y háblele durante la vacunación.
- Use el juguete favorito de su hijo como distracción.
- Aplique un paño frío si el lugar de la vacuna está rojo o aplique calor si solamente está dolorido.
- Mantenga la calma por el bien de su hijo; el pánico lo hará sentirse más incómodo.
- Amamante o dele biberón a su hijo durante la vacunación y después de ella para disminuir la molestia.
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julio
Siempre consulte con su profesional de la salud apenas sospeche la presencia de tos ferina.
No espere a sospechar la presencia de tos ferina hasta que escuche el sonido relacionado con la enfermedad. Como la tos ferina puede comenzar en forma leve, cuanto antes consulte a su profesional de la salud, antes se podrá tratar la enfermedad.
- La tos ferina por lo general comienza con síntomas similares a los del resfriado y la gripe, como goteo de la nariz, estornudos, fiebre y tos leve. Estos síntomas pueden durar hasta 2 semanas y están seguidos por períodos de tos cada vez más graves. Si hay fiebre, por lo general es leve.
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agosto
Hable sobre la tos ferina.
Si su hijo tiene tos ferina, no pierda la oportunidad de conversarlo con amigos y familiares para asegurarse de que protegemos a nuestros hijos de esta enfermedad que se puede prevenir. Si desea compartir su historia con Pertussis.com,
haga clic aqui.
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septiembre
Manténgase informado sobre brotes recientes de tos ferina en su área. La salud de su hijo depende de eso.
Los brotes de tos ferina se producen todo el tiempo, y muy a menudo captando la atención de los medios de toda la comunidad.
- La tos ferina es una de las enfermedades infantiles más contagiosas; el 80% de las tasas de ataques secundarios se dan entre personas propensas.
- La tos ferina tiende a alcanzar su punto máximo en ciclos de 3 a 5 años.
- Los niños no vacunados tienen hasta 6 veces las mismas probabilidades que los niños vacunados de padecer de tos ferina durante un brote.
- Siga consultando Pertussis.com y otros sitios web reconocidos como Guía para la inmunización infantil de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Parents Guide to Childhood Immunization, www.cdc.gov/nip/publications/Parents-Guide/default.htm) y la Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics, www.aap.org) para obtener actualizaciones sobre recomendaciones sobre inmunización infantil y brotes en su área.
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octubre
Prepárese para el otoño/invierno.
Al igual que muchas enfermedades, la tos ferina parece dispararse en los meses de otoño e invierno. Es importante estar atento a la posibilidad de que los brotes de tos ferina puedan aumentar durante la época de gripes y resfriados. Haga todo lo posible para asegurarse de que su familia se mantenga sana: vacune a sus hijos a tiempo y fomente una dieta saludable, que incluya variedad de frutas y verduras, y sea rica en proteínas. Para mantenerse hidratado y reducir el consumo de azúcar, los niños pequeños y mayores deben beber agua en vez de grandes cantidades de jugo.
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noviembre
Además de la salud de su hijo, preste atención a la suya.
- La vacuna contra la tos ferina infantil deja de hacer efecto. Por lo tanto, pida información a su profesional de la salud sobre la vacuna de refuerzo contra la tos ferina.
- La tos ferina es transmitida de una persona a otra por una bacteria que se encuentra en la boca, la nariz y la garganta de la persona infectada.
- Si su hijo ha sido vacunado correctamente, debe saber que cuenta con el mejor nivel de protección.
- La enfermedad es más contagiosa durante las primeras 2 o 3 semanas de infección, a menudo antes del comienzo de períodos de tos graves.
- Como adulto, usted puede estar incubando la enfermedad sin saberlo, ya que muchos de los primeros síntomas pueden parecerse a los del resfriado común. Los índices de tos ferina se han incrementado al 400% en los adultos desde 1990.
- Esté atento a la presencia de tos ferina para proteger mejor a su hijo.
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diciembre
Recomiende la vacunación en su comunidad.
La inmunidad en masa es definida como ‘la resistencia de un grupo de personas a una enfermedad determinada a la cual es inmune una alta proporción de la comunidad. Esto disminuye las probabilidades de que un paciente con esa enfermedad esté en contacto con una persona propensa’. Por este motivo, cuantos más niños estén inmunizados menor será la incidencia de la enfermedad tanto en niños vacunados como en niños no vacunados.
- Aliente a sus amigos que también son padres a informarse sobre la tos ferina y la importancia de las inmunizaciones.
Los informes científicos han demostrado claramente que cuando una mayoría de la población está vacunada contra una enfermedad, menos personas no vacunadas se enfermarán, ya que habrá menos personas transmisoras de la enfermedad.
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