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Perspectiva general sobre la tos ferina:
- La tos ferina, médicamente conocida como pertussis, es una infección grave y altamente contagiosa.
- Su nombre proviene del sonido agudo que emiten los niños y los adultos cuando intentan respirar durante un período de tos grave o después de este. Estos períodos de tos pueden dificultar la respiración, la alimentación o el sueño.
- La tos ferina puede provocar fractura de costillas, neumonía o la hospitalización.
- Aunque se la considera una infección infantil, ahora sabemos que los adolescentes y los adultos corren riesgo de infectarse. Esto se debe a que la protección que brinda la vacunación contra la tos ferina deja de hacer efecto entre 5 y 10 años después de la última vacunación infantil.
- Se calcula que hasta un millón de casos de tos ferina pueden darse cada año en los Estados Unidos en personas de todas las edades. Solo una minoría de los casos son oficialmente informados porque es una infección difícil de diagnosticar. Por ejemplo, en 2005 se informaron poco más de 25,000 casos.
Síntomas de la tos ferina:
- Al principio, los síntomas de la tos ferina pueden parecerse a los del resfriado común: goteo de la nariz, estornudos, fiebre baja, y tos leve y ocasional. La tos gradualmente se vuelve más grave, y después de 1 a 2 semanas, el paciente puede tener muchos y rápidos ataques de tos, a veces seguidos de un sonido de tono alto. Estos ataques de tos se producen frecuentemente por las noches, con un promedio de 15 ataques en un período de 24 horas.
- Los adolescentes y los adultos son a menudo fuente de enfermedad en los niños pequeños. Los estudios indican que, cuando se puede localizar la fuente de un caso, las madres son responsables de casi un tercio de los casos de tos ferina en los niños. Otros miembros de la familia, como padres y hermanos mayores, también pueden transmitir la tos ferina a los niños pequeños.
- Además, durante la última década, el 80 por ciento de las muertes por tos ferina se produjeron en bebés menores de seis meses.
- Si usted tiene algún síntoma de tos ferina, es importante que consulte a su médico, especialmente si está en contacto con niños menores de 12 meses. Su médico puede examinarlo para ver si tiene tos ferina o darle antibióticos para ayudarlo a tratar la infección y evitar que se la contagie a otras personas.
Prevención de la tos ferina:
- En 2005, la Administración de Drogas y Alimentos (Food and Drug Administration) aprobó dos vacunas de refuerzo Tdap (difteria-tétanos-pertussis acelular) para proteger a adolescentes y adultos de la tos ferina. Se recomienda el uso de ADACEL en personas de entre 11 y 64 años, y Boostrix tiene licencia para que se utilice en adolescentes de entre 10 y 18 años.
- El Comité Asesor de Prácticas de Inmunización (Advisory Committee on Immunization Practices, ACIP) del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (Center for Disease Control and Prevention, CDC) recomienda que los adolescentes de 11 y 12 años reciban Tdap en lugar del refuerzo de tétanos-difteria (Td) que normalmente se da, y que los adolescentes de 13 a 18 años que se hayan saltado la dosis de Td de los 11 a 12 años reciban un refuerzo de Tdap. A los adolescentes de entre 11 y 18 años que ya han sido vacunados con Td se les sugiere recibir una dosis de Tdap para seguir protegidos contra la tos ferina, si han pasado al menos 2 años desde que recibieron su última dosis de Td.
- Se recomienda que los adultos de entre 19 y 64 años, especialmente los que han estado en contacto con bebés menores de 12 meses, reciban una sola dosis de Tdap para protegerse de la tos ferina.
- El ACIP recomienda que los profesionales de la salud que trabajan en los hospitales o en entornos de atención ambulatoria reciban Tdap, y que se les dé prioridad a los que están en contacto con bebés menores de 12 meses. Los brotes recientes en entornos hospitalarios han demostrado la necesidad de refuerzos de Tdap para los trabajadores de la salud con el fin de prevenir la diseminación de la tos ferina.
Jeanne había estado enferma durante unas semanas con una tos terrible cuando Austin, su hijo de un mes, también comenzó a toser. La tos del bebé empeoró tanto que no podía retener la leche de su biberón. El pediatra de Jeanne le dijo que lo llevara a la sala de emergencias. Austin fue admitido en el hospital, y tres días más tarde uno de sus pulmones dejó de funcionar. Recibió asistencia para salvar su vida: respiradores y una máquina de bypass para corazón y pulmón. Pasó 75 días en terapia intensiva y un total de 3 meses en el hospital. En un momento, le dijeron a la familia de Jeanne que el bebé tenía solo el 10% de probabilidades de sobrevivir.
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Sarah, la hija de 14 años de William, se contagió de tos ferina de una amiga en unas vacaciones de invierno. A él y el resto de la familia les dieron antibióticos apenas recibieron el diagnóstico de su hija, pero ya era demasiado tarde. En la misma semana del diagnóstico de Sarah, William comenzó a tener una tos grave. Intentó de todo para aliviar sus síntomas (usar un humidificador, rociador nasal, aspirinas, jarabe para la tos y un inhalador), pero tuvo muy poco éxito. Describió su tos ferina como la peor enfermedad que ha tenido. Después de 5 semanas con la enfermedad, ni William ni Sarah obtuvieron mucho alivio. Ahora, 6 meses después de que comenzaran los primeros síntomas, William todavía tiene un período de tos por día.
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